Ordo Virtutum: Musica de Hildegard von Bingen

Ordo Virtutum, en español, El Orden de las virtudes.
Es una moralidad alegórica, o drama litúrgico, compuesto por Hildegard von Bingen hacia 1151.
Constituye un libro de moralidad en música conservada y el único drama musical medieval que subsiste del que conozcamos la autoría tanto del texto como de la música.
Ordo Virtutum trata sobre la lucha de un alma humana, o Anima, entre las virtudes y el diablo. La obra se divide en tres partes:

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Música de Hildegard Von Bingen, Cántos del Extasis.

Esta es una de las maravillosas composiciones de Hildegard Von Bingen, que iremos presentando poco a poco, a los que quieran seguir a esta famosa mujer del siglo XII.

¿Quién es Hildegard von Bingen?

Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179), —Hildegard von Bergen, en su lengua original— nació en la localidad alemana de Bermersheim vor der Höhe, en la región del Rhín. Se le conoce como “La sibila  del Rhín” y fue elevada a los altares como Doctora de la Iglesia en 2012. Además de filósofa y teóloga, mística cristiana, visionaria, médica naturista, abadesa y profeta, era compositora musical y, de hecho, fue la primera compositora cuya biografía conocemos. Fundó los monasterios, escribió textos sobre teología, botánica y herbolaria.

Compuso setenta y siete cánticos —además del Ordo Virtutum o “El ritual de las virtudes”, una obra dramática musical única para su tiempo— que sobreviven hasta el día de hoy y que durante las dos últimas décadas han sido objeto de numerosas revisiones por parte de músicos contemporáneos.

Hildegard nunca recibió educación musical formal, pero componía y cantaba canciones en alabanza de Dios dotadas de una belleza y una profundidad que sólo pueden comprenderse a la luz de sus visiones místicas.

La doctora Nancy Fierro, del Mount St. Mary’s College, dice: “Toda la belleza y profundidad en el trabajo teológico, filosófico y cosmológico de Hildegarda pueden encontrarse concentradas en su música. Para ella, la música era un concepto que lo abarcaba todo: era una sinfonía de ángeles que alababan a Dios, las proporciones perfectas de las esferas celestes, el exquisito entramado del cuerpo y el alma, y el diseño de las creaciones de la Naturaleza. Era la manifestación de la vida expandiéndose hacia una unidad de voces cantando alabanzas a Dios […] Hildegarda usa la música para iluminar las verdades espirituales”.

Aquí te presentamos un albúm con uno de esos cánticos que se titula, Cánticos de Éxtasis que puedes escuchar haciendo clik en la flecha

Para comprar el Cd, contactarse a través de la página web: www.editorialdeoao.com

Meditación guiada, con Jesús en el lago de Galilea.

El sacerdote franciscano, Francisco Castro, dirige una meditación navegando por el Mar de Galilea, tal como lo había hecho Jesús de Nazaret decenas de veces son sus discípulos.

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Las ondas Theta

Las ondas Theta

Cuando se empieza a tener sueño (somnolencia: la zona intermedia entre estar despierto y estar profundamente dormido), las ondas cerebrales cambian a razón de entre 4 a 7 ciclos por segundo: son las  Ondas Theta.

Con ellas se incrementan las habilidades para disminuir la tensión y aumentar la salud, la intuición y el sentido realzado de equilibrio emocional.

Dentro de este estado de theta profundo, puede establecer una relación con sus fuentes más profundas de entendimiento intuitivo y curación, el acceso a una mejor calidad de vida y encontrar mayor claridad sobre sus circunstancias presentes.

Son la causa de estados de extrema creatividad, cuando las soluciones surgen sin esfuerzo aparente y de sumergirnos en las profundidades de nuestro espíritu.

Está  asociada con la creatividad, los altos niveles de sugestión y los impulsos de inspiración;

Nos ponen en contacto con recuerdos que habíamos rechazado y estaban en el fondo de nosotros mismos, recuerdos de emociones fuertes… actúan como “guardianes del umbral”, permitiéndonos encontrar la memoria consciente de emociones y de traumas olvidados, rechazados

Nos ofrecen la posibilidad de “limpiar” y de “reintegrar”, “unificándolas” estas memorias o fragmentos de nuestro ser de los que estábamos momentáneamente alejados, a los que habíamos enterrado.


De este modo encontramos el camino de lugares olvidados o rechazados de nosotros mismos, nos unificamos y podemos, así, abrirnos a lo que sé podría llamar una “súper conciencia creativa”.
Las ondas Theta son el auxiliar indispensable del desarrollo de las capacidades superiores de nuestro ser.

María Benetti Meiriño

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